Destilería

Tras el proceso de elaboración del vino, los orujos sobrantes eran desechados. Con la idea de aprovechar estos subproductos, y considerando también la calidad que tienen, fue construida por iniciativa del Cabildo Insular de Tenerife la destilería y explotada por Bodegas Insulares.

La destilería se encuentra en las inmediaciones de la propia Bodega Insular pero está considerada una empresa independiente denominada Destilería Insular. El objetivo es que en un futuro no muy lejano se aprovechen las instalaciones de la destilería también para el destilado de otras frutas, no sólo de los orujos.

La finalidad de la destilería es convertir los desechos de la vendimia en una materia prima generadora de otro producto de calidad.

Históricamente se han consumido y elaborado aguardientes en y de Canarias (la denominada “parra”), pero se ha hecho de forma clandestina y sin pasar ningún control de calidad, lo que conlleva un peligro potencial para la salud del consumidor.

Las instalaciones, puestas en marcha por el Cabildo Insular y Bodegas Insulares, permite la producción de aguardientes canarios de alta calidad sometidos a estrictos controles de calidad

Los orujos utilizados en la destilación provienen en la actualidad exclusivamente de la propia bodega. No obstante, cabe la posibilidad de emplear los orujos de otras bodegas e incluso de otras Denominaciones de Origen, abriéndose la posibilidad de obtener mayores cantidades y calidades de la materia prima.

La destilería fue puesta en marcha en el año 2003, año en el que se obtuvo el primer aguardiente denominado Fayal. En la vendimia del 2003, con la que se elaboró la primera producción de Fayal.

Años más tarde se incorporaron nuevas elaboraciones, orujo de hierbas, orujo con miel de castaño, y una aguardiente pasado por barrica.